Despiert@s: en cuerpo y alma, estar atentos y vigilantes a la presencia de Dios, su gemido, su dolor, su manifestación silenciosa.
ABIERT@S: Para acoger la vida y las distintas realidades, “aceptar el sufrimiento de conflicto, resolverlo y transformarlo, en el eslabón de un nuevo proceso, felices los que lloran, felices los que trabajan por la paz, y hacen posible la colaboración con el Reino…” (EG227)
SUPLICANTES: “Necesitamos vivir invocando constantemente al Espíritu Santo. Él puede sanar todo lo que nos debilita en el empeño misionero. Dejándonos llevar por el Espíritu, renuinciar a calcularlo y controlarlo todo, el nos ilumina, nos guía, nos orienta, nos impulsa hacia don de él quiere. Él sabe bien lo que hace falta en cada época y en cada momento… (Cfr EG 280)


