
«Ninguna familia ignora que el egoísmo, el desacuerdo, las tensiones, los conflictos atacan con violencia y aveces hieren mortalmente la propia comunión: de aquí las múltiples y variadas formas de división en la vida familiar. Hoy sabemos que para poder perdonar necesitamos pasar por la experiencia liberadora de comprendernos y perdonarnos a nosotros mismos».
Amoris Laetitia #106-107
