
«La reacción interior ante una molestia que nos causen los demás debería ser ante todo bendecir en el corazón, desear el bien del otro, pedir a Dios que lo libere y lo sane, ‘respondan con una bendición porque para esto han sido llamados, para heredar bendición'(1Ped 3,9). Sí tenemos que luchar contra un mal, hagámoslo, pero siempre digamos NO A LA VIOLENCIA INTERIOR».
Amoris Laetitia #104
