
«En la medida en que la persona va avanzando en el seguimiento de Cristo, va tomando mayor conciencia de que implica un largo proceso de conversión, en el que se avanza de fe en fe, hacia un progresivo y gradual conocimiento de Cristo y de sí. Tal experiencia conduce a reconocer la necesidad de la humilde conversión y confesión, que realizará con bastante frecuencia». Jaime Bonet
