
«Cimentados en el poder de la Palabra de Dios que nunca perece ni falla, jamás debemos desesperar de una conversión definitiva propia y ajena». Jaime Bonet

«Cimentados en el poder de la Palabra de Dios que nunca perece ni falla, jamás debemos desesperar de una conversión definitiva propia y ajena». Jaime Bonet