
«La vida de fe se consigue con repetición de actos de fe que, al irse enlazando unos con otros, producen un estado de fe. En la mañana decimos: «yo creo en ti, Tú estás dentro de mi» Pero, si este acto no se repite, el mundo nos va atrapando. En cambio, si se van haciendo repetidamente actos de fe, llegamos a vivir en un estado habitual de fe».
Jaime Bonet
