
«Mi fe no fui un don – paquete mandado sin más-, fue un regalo preparado con calor y con mimo por el mismo Dios. Antes de que yo de prueba alguna de mi fe-confianza Él, en este Dios, mi Creador y Señor, que se me revela en Jesus, Él me desborda con el regalo gratuito de su máxima confianza. Se me adelanta por siglos. Qué grande es que Dios nos levante a su altura para poder alternar con Él».
Jaime Bonet
