
Un día muy especial preparado por la Trinidad y María para recibirnos en su Hogar.
En este día nos dimos cita un buen número de mujeres que en un acto de desprendimiento de las actividades que acaparan un domingo común y corriente, nos dimos la oportunidad de recibir este regalo que Dios nos tenía preparado. Sí, un día para estar cara a cara con Dios, con nuestra identidad y en Familia.
La jornada estuvo compuesta por un momento de compartir expectativas, romper el hielo; luego la preparación para el encuentro con Dios; después con la cita del hijo prodigo fuimos ahondando en nuestra identidad de hijas de Dios y reconocer a dios como nuestro Papá quien siempre nos espera y tiene un lugar para cada una y luego vino esa experiencia de sabernos acogidas, escuchadas y la sanación que poco a poco va obrando Dios en nuestros corazones heridos. Hubo un momento de compartir donde se notaba la gracia de Dios que habia pasado por cada una.
Terminamos con la Santa Eucaristía.
Previo a la jornada contamos con el gran apoyo de la oración desde una semana antes de la actividad. Apoyo que se sintió y dio frutos.
Reseña: Elena Florez Arboleda















