
Como parte del proceso relacionado con el perdón, algunas parejas de la Comunidad de Bogotá se reunieron bajo el lema «El camino del Perdón».
Así como la canción que dice…. «sana mi herida, Jesús sana mi herida, que ya no puedo mas con mi dolor… se que tu puedes cambiar mi vida entre tus manos Jesús yo estoy»; las parejas pusieron en práctica un ejercicio dirigido por la Misionera Beatriz en el cual cada persona reconoció que tiene heridas que son fuertes y que fueron propiciadas por alguien pero que podemos poner en manos de Dios o la Virgen con el fin de ser sanadas.
Si tenemos la ayuda divina, quiere decir que si se puede…. Cuando se pide algo al Señor, el no se deja esperar.
Aunque lo primero real es querer, se expusieron los tres primeros pasos de doce en el camino al perdón.
1. No vengarse (ni hacer gestos ofensivos). La idea es no enfocarse en el pasado porque eso nos esclaviza y se pierde energía, por tanto hay desconcentración para realizar otras cosas. Vengarse es actuar como el otro que me ofendió.
2. Reconocer la herida. Si!; hay que reconocer que existe algo que nos afectó y que seguramente está aún ahí presente.
3. Compartir con alguien la herida. Cuando uno expresa y pone las palabras se aminora el dolor.
Finalmente se hizo un ejercicio práctico en el que muy al interior de cada uno, se reconocía esas heridas que hemos recibido, se plasmaron sobre un papel y se pusieron en manos de Dios y la Virgen generando un pacto para curar esas heridas (un diálogo con El, la Virgen y consigo mismo). Finalmente lo expuesto en el papel quedó en cada uno y se quemó en una vasija de barro que simbolizaba soltar dichas heridas quemar las ofensas.
De la herida sale la vida….. De las heridas podemos aprender y salir fortalecidos.
Fotos: Alejandro Fonseca, Andrés Camargo Salcedo
Reseña: Andrés Camargo Salcedo











