Hoy ha sido el último día del Congreso. Como al terminar un maratón, estábamos un poco cansados, pero con alegría después de haber pasado cuatro semanas juntos en oración, diálogo, escucha, discernimiento, esperanza, celebración y búsqueda de la voluntad de Dios, incluso a través de nuestras diferencias.
Por la mañana, en nuestros pequeños grupos pudimos escuchar los frutos del Congreso en cada uno de ellos. También hemos realizado una primera evaluación del Congreso para ver los puntos fuertes y las cosas a mejorar. Un fruto es ver el gran valor del método de las conversaciones espirituales.”. Es una manera de escuchar al Espíritu y a cada persona de una manera más profunda. Nos gustaría implementar estas conversaciones en los lugares donde estamos, con este triple enfoque: sinodal (caminamos juntos sin descartar a nadie), narrativo (privilegiamos la narración de historias sobre los diálogos conceptuales) y apreciativo (descubrimos y agradecemos las semillas de vida que Dios ha plantado en los miembros de la Fraternidad).
Por la tarde, aclaramos algunos números pendientes de los Directorios y verificamos el estado de varios documentos que habíamos votado. Después celebramos juntos la Eucaristía.
Así pues, tras nuestra experiencia del Congreso, podemos decir como el salmista: «El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres» (Salmo 126, 3).
Gracias por todo vuestro apoyo durante el congreso.
Equipo de Prensa