Testimonio de Laura Elvia Terrones Rivera LMC

Testimonio de Laura Elvia Terrones Rivera LMC

 El viernes 7 de mayo del presente año, en la capilla de la casa de la Familia Verbum Dei de León, Guanajuato, México, realice la renovación de mis promesas temporales como Laica Misionera Consagrada por tres años.
Fue un momento de gozo que me hacía pronunciar en mi corazón el cantico de nuestra mamita María: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador; porque ha puesto su mirada la humildad de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones” (Lc 1, 46-48). Porque Jesús me renovaba la llamada a consagrarme a su amor de manera exclusiva y me confía esta misión de llevar la Buena Nueva del Reino en donde estoy cada día: a mi trabajo, familia y amigos, a través de este carisma concreto de la oración y la predicación.

Cuando miro hacia atrás y hago un recuento de los casi 16 años que tengo en la Familia Misionera Verbum Dei, descubro como su amor, su gracia y su mano ha estado en mi seguimiento y ha sido fiel, me ha ayudado a crecer y madurar en todos los aspectos de mi vida, a través de tantas formaciones, pautas, retiros y de la vida entregada de tantas misioneras, misioneros que me han formado y el ejemplo de vida de tantos matrimonios, jóvenes, profesionistas y al apoyo de mi familia de carne.

Gracias a todos ellos ahora puedo decir si a la llamada, porque sé que seguiré recibiendo las gracias, dones y bendiciones para ser fiel a mi consagración y seguir eligiendo el tesoro que vale más que todas las riquezas del mundo, porque Jesús me cautivo con su mirada y vi en El, todo lo que mi vida desea y por eso quiero ofrecer mi vida como ofrenda agradable para la salvación de todos, como decía mi lema “Por ellos yo me consagro para que también ellos sean consagrados por medio de la verdad” (Jn 17, 19-21).

Unidos en oración, su hermana en Cristo. LMC Laura Elvia Terrones Rivera