Ordenación Diaconal de Fernando Robles

Ordenación Diaconal de Fernando Robles

Mi nombre es Fernando Robles Luquin, soy misionero Verbum Dei, originario de Guadalajara, Jalisco, México. Actualmente resido en la comunidad de Puebla, México, donde Jesús me ha llamado a vivir la misión

El pasado 25 de marzo, en la fiesta de la Anunciación del Señor, y un día de fiesta especial para el Verbum Dei, por la gracia de Dios recibí el Ministerio del Diaconado. Comparto con ustedes esta gran alegría de experimentar la llamada de Dios a seguirle de cerca. Con el lema: “Donde Yo esté estará mi servidor”, inspirado en la cita de Juan 12,26, experimenté la llamada de Jesús a seguirle disponiendo mi vida para imitarle siendo servidor, como Él es servidor.

Este paso para mí significa una identificación con Jesús en el servicio, un servicio que en nuestro carisma se vive profundamente como un servicio a la Palabra.

Estoy convencido que todo es don y gracia de Dios, y emprendo esta nueva etapa confiando en el Señor, confiando en que es Él quien lleva la obra, y da a sus siervos las capacidades necesarias para desarrollar la misión que nos confía.

Sé que este don no es algo exclusivamente para mí, sino que es para toda esta comunidad y familia a la Palabra Verbum Dei a quien debo tanto. Comparto con cada uno de ustedes esta llamada de Dios a servir, compartimos un carisma que nos pone al servicio de esta Palabra que oramos, asimilamos, vivimos y anunciamos, ¡todos somos servidores! Y compartimos esta misma misión.

Una de las convicciones que Dios me ha regalado en este tiempo es entender que mi vida es un don, y que estamos llamados a vivir  en clave de entrega; porque la vida es para entregarse, para donarnos, para disponer nuestra vida de manera que sea canal donde la Palabra, pueda llegar a muchos. ¡Tú también eres un don para el mundo! ¡Eres un don para esta Familia Misionera! Jesús nos llama a no reservarnos la vida, sino a invertirla por el Reino. Resuenan en mi corazón las palabras de Jesús: “¿De qué te sirve ganar el mundo si te pierdes?” (Mc 8,36). ¡De qué nos sirve vivir si no amamos entregándonos y haciendo de nuestra vida un don!, ¡No hay sentido para nuestra vida sino somos servidores de Dios que transmiten la Vida y el Amor! La vida se frustra cuando no hay donación de nosotros mismos. En cambio encuentra su plenitud cuando nos ofrecemos día a día con Cristo, para que otros le conozcan.

Con esta convicción yo me he sentido llamado por Dios a vivir este Ministerio del Diaconado en esta clave de entrega, de donación, para que por mi vida Cristo llegue a muchos. ¿No es esta la mejor manera de vivir?. Y tú, ¿Descubres tu vida como un don? ¿Quieres ser servidor de la Palabra?… Dios sigue llamando, y espera nuestra respuesta, que como María podamos decir «sí» al Señor, con un «sí» confiado, y que como ella podamos decir: “He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según su Palabra” (Lc 1, 38).