Cuaresma 2022

“Renuévame por dentro con espíritu firme”


NUEVO!!! ACTUALIZADO!!!
10 Abril 2022 

CRÓNICA DOMINGO DE RAMOS
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Crónicas de la Cuaresma rumbo a la Pascua 2022

DOMINGO DE RAMOS

Domingo 10 Abril 2022

“Digan a la hija de Sion: Mira que tu rey viene a ti con toda sencillez, montado en una burra, un animal de carga”

(Mt 21, 1-11)

En este día Jesús nos invita a, entrar con Él en Jerusalén. A descubrir las motivaciones que hay en lo profundo de nuestro ser para seguirle lo más de cerca posible, para seguirle hasta las mayores pruebas de Amor.

Nuevamente esta semana se nos invita a participar como protagonistas viviendo intensamente la Pasión más grande que el hombre puede experimentar. Jesús en esta Semana Santa desea que nuestras motivaciones, lleguen a ser las de Él, que nuestras motivaciones para dar la vida sean las correctas, las que broten de estar y vivir con Él y en Él.

Es entrar en el asombro al ver a nuestro Salvador venir a nuestras vidas con toda sencillez; que nos quiere involucrar en su entrega para pasar del ser espectador al ser protagonista de tan gran historia de Amor. Es implicar toda mi vida en la entrega de Jesús. Estar dispuesto a acogerle y reconocerle como mi Señor, como lo que le hace falta a mi vida para que tenga sentido.

¡Que grande es esta invitación a acoger el Amor que me sale al encuentro!

La invitación es a contemplar a Jesús, verle con esa determinación a dar la vida con esa decisión para ir a Jerusalén “Como se iban cumpliendo los días de su Asunción, el se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén.” (Lucas 9, 51)

¿Por qué vas a Jerusalén Jesús?… Y encontrar la principal razón de Dios: para encontrarme contigo y para salvarte.  ¡Y ojalá que en nosotros esté esta decisión de acompañarle también a dar la vida, de llegar hasta las mayores pruebas de Amor!

Pues muchos fueron los que le reconocieron como Salvador, pero fueron pocos los que acogieron la Salvación que este traía. Muchos después le condenaron porque no hubo en ellos un entrar en la profundidad de su vida, de su entrega.

El profeta Zacarías describe las características del Mesías esperado: será un rey, pero tiene todas las características de un Pastor tranquilo que ante la amenaza que sufren sus ovejas es capaz de dar la vida; será un juez, pero su justicia está empapada de misericordia, será un triunfador, pero sin violencia sino pacíficamente.

Jesús, pues, cambió el nuevo modo de triunfar, ese camino que lleva a la paz, que tanta falta hace hoy en nuestro mundo, camina sin titubear, buscando salvar a los hombres y agradar a Dios.

No dejes de contemplar a tu rey montado sobre un burro, viene a ti con tanta humildad para caminar contigo esta historia de amor.

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

Domingo 27 Marzo 2022

“SER MINISTRO DE RECONCILIACION COMO TÚ”

Este domingo, el Evangelio es Lc 15, 1-3. 11-31. La parábola del hijo pródigo o también conocida como “el padre perdonador”. Podemos adentrarnos a esta parábola permitiendo que nos sorprenda cada acción – reacción; cada palabra – respuesta… para ocupar el lugar de alguno de los personajes y dejar que Dios nos diga lo que desea.

 En este camino cuaresmal en el que venimos pidiendo que nos renueve por dentro con espíritu firme, el Señor nos regala hacer memoria-experiencia del perdón de Dios en nuestra vida, ese perdón que no echa en cara las faltas, sino que es como un abrazo de Padre que abarca todo lo que somos: las virtudes y los defectos; los aciertos y los errores; Todo nuestro ser con su gracia gratuita y eterna capaz de despertar en nosotros transformaciones, nuevas actitudes, nuevas formas de amar y perdonar al que nos ofende.

Renovar el espíritu, ese “renuévame por dentro con espíritu firme” es a base del perdón experimentado y ofrecido a nuestros hermanos, especialmente a aquellos que nos han hecho mal (los enemigos). Repacemos nuestra historia reconciliada por Dios, repacemos como hemos crecido a partir del perdón experimentado de Dios, para que podamos perdonar, así como él nos perdona: gratis, inmediatamente, con muchísimo amor, compasión y fuerza para seguir. ¿Te has experimentado perdonado (a) por Dios? ¿Cómo ha sido? ¿Bajo qué circunstancias?

Entiendo que es importante partir de esta experiencia de perdón para dar el salto a lo que entiendo que el Señor nos invita en este domingo. En la segunda lectura (2Co 5,17-21) Pablo nos instiga a reconocer, que, como parte de la comunidad cristiana, Cristo mismo nos ha “encargado el ministerio de la reconciliación”. Él parte de esta experiencia que ya tenemos de perdón por parte de Dios, esa reconciliación que es una acción y un efecto, es decir, ese ejercicio, y resultado de hacer algo, para poder ser administradores o ministros de esa misma reconciliación recibida.

La consecuencia de la acción de perdonar es la reconciliación. Reconciliar es volver a las amistades, o atraer y acordar los ánimos desunidos. Reconciliar es perdonar. Si por boca de a Pablo, el Señor nos invita a reconciliarnos es porque eso es parte de renovar nuestro espíritu y hacerlo firme.

“…En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios…” y con el hermano, porque como diría S. Kierkegaard: “El amor de Dios y el amor al prójimo son dos hojas de una puerta que solo pueden abrirse y cerrarse juntas”.  ¡Feliz domingo de cuaresma!

Male Bonaga Ruiz. Discípula VD.

TERCER DOMINGO DE CUARESMA

Domingo 20 Marzo 2022

“CONVIÉRTANSE DICE EL SEÑOR”

Primera Lectura: Ex 3, 1-8.13.15; Salmo: 102, 1-8.11; Segunda Lectura: 1Co 10,1-6.10-12; Evangelio: Lc 13,1-9 

En la primera lectura, el autor sagrado nos relata el encuentro entre Dios y Moisés. El fenómeno de la zarza ardiendo, interpela fuertemente a Moisés, el cual, no se resiste y exclama: “Voy a ver de cerca esa cosa tan extraña, porqué la zarza no se quema”. Sin embargo, para acercarse a la zarza es necesario descalzarse, se lo dice el Señor a Moisés: “quítate las sandalias porque el lugar que pisas es tierra sagrada”. Andar descalzo significaba penitencia, reconocerse pecador y necesitado de Dios. Cada uno de nosotros somos llamados a reconocernos así.

En la segunda lectura san Pablo nos exhorta: “no codiciemos las cosas malas… no murmuren ustedes”. Dos claves fundamentales para vivir reconciliados y crear reconciliación. La codicia nos lleva a la división, al odio. ¿Cuántas veces por codiciar los bienes o los talentos de otras personas, nos infravaloramos y nos refugiamos en la tristeza o en la envidia? Por su parte la murmuración sigue siendo un mal muy fuerte en el mundo, incluso dentro de la Iglesia. “El chisme es una peste más fea que el Covid. Nada de habladurías, nada” (Papa Francisco).

En el evangelio de hoy podemos sacar varias conclusiones sobre lo que Dios quiere para nosotros sus hijos.

En primer lugar, se nos habla de unos informantes que dieron la noticia a Jesús sobre lo que había hecho Pilato con unos galileos, no sabemos con qué intención le dicen a Jesús esa información, puesto que a él no le serviría de nada esta información, por lo que decide afrontar a aquellos que le dan la noticia preguntándoles: “¿Pensáis que aquellos galileos, dado que sufrieron aquello, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo que no// ¿pensáis que eran más culpables que el resto de los habitantes de Jerusalén? Os digo que no”

De estos dichos por Jesús quiere dar a entender que no debemos de preocuparnos por lo que dicen los demás, por ello es que Jesús nos llama a tener una conversión espiritual y así salvarnos, puesto que la muerte terrenal será inevitable, pero en nosotros está poder vivir la vida eterna gracias a nuestros actos, o bien padecer una muerte eterna por el pecado.

Después cuando se narra la parábola de la Higuera en el viñedo, él quiere que nos comparemos con esa Higuera, pues muchas veces a pesar de escuchar su palabra y tratar de seguir su camino, hemos de darnos cuenta que fallamos y así como la Higuera no da fruto, podemos decir que nosotros nos alejamos de él, y aunque el dueño da la instrucción de cortar la Higuera porque pareciera no servir, el viñador que claramente es Jesús, decide darnos otra oportunidad, porque sabe bien, que encontraremos el camino y daremos fruto.

Por Josué Govea, Morelia, México

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

Domingo 13 Marzo 2022

“JESÚS NOS ADENTRA EN SU ORACIÓN TRANSFIGURANTE”

Comenzamos esta semana dejándonos conducir por Jesús en su experiencia de la Transfiguración. El deseo de Jesús es llevarnos con Él, así como sus amigos: “tomó a Pedro, a Santiago y a Juan”, para contemplarlo, porque sucede que, “mientras estaba en oración, comenzó a transfigurarse” (Lc 9,28-36). Jesús quiere constituirnos como sus discípulos en su misma oración, aprender a orar como Él, desde una oración transfigurante, transformante.

 La oración, cuando es auténtica, nunca nos deja igual, siempre es transformante, y quiere que, como discípulos suyos, tengamos su misma experiencia. En la oración se nos da lo definitivo, se gusta, se saborea lo esencial de la vida, de quiénes somos: lo eterno, lo que estamos llamados a ser con Él y en Él. Por eso, los discípulos de Jesús, no caminamos a la deriva ni sin sentido, ni nos conformamos con la rutina de lo inmediato. El discípulo de Jesús camina con la certeza de su meta, a donde va a llegar, ya saboreándolo. Por eso Pedro le dice: “Maestro, bueno es quedarnos aquí”.

 Esta es la experiencia en la que nos debemos anclar, afianzar, para seguir a Jesús. Nos regala caminar con esperanza de lo que estamos llamados a vivir con Él.

Es necesario preguntarte: ¿qué te impulsa a seguir viviendo cada día? ¿Vives por tu trabajo, tus hijos, tus estudios, tus deudas, tu plan de viajar, o de comprar algo, o tus deseos de hacer algo por este mundo? En efecto, tus deseos pueden ser muy buenos, pero ¿persisten por encima de las dificultades, persisten más allá de tus errores? Jesús nos invita a caminar con los ojos fijos en Él y ser nuestra esperanza, quien nos impulse a lo esencial, lo que no acaba nunca ni con la muerte. Si tú has llegado a desilusionarte del seguimiento, no habrá sido por causa de Jesús, ha sido porque has quitado la mirada de Él, has dejado, tal vez, de entrar en su misma oración transfigurante. Hoy te llama a reconciliarte con tu esencia, con tu identidad, quién eres, escucha lo que el Padre dice de ti: “Este es mi Hijo, mi elegido”, porque todos hemos sido elegidos en Cristo (Ef. 1,5), para ser uno con Él, en su mismo Amor hasta el extremo, sin límites, un amor incondicional e inagotable. Que María nuestra mejor compañera de oración, nos enseñe a entrar en el mismo corazón de Jesús, que tengamos una auténtica escucha y docilidad a su Palabra, para que transforme todo lo que no es Él en nuestra vida.

Por Marisol Fernández, misionera México

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA

Domingo 06 Marzo 2022

“Renuévame por dentro con espíritu firme”

 

La segunda lectura de este primer domingo de cuaresma dice: “muy cerca de ti está la Palabra, ya está en tus labios y en tu corazón” (Rm 10, 8)

¿A qué palabra se refiere San Pablo en la carta a los Romanos?, se refiere a la Palabra de Dios. La Palabra de Dios que es Jesús mismo quien desde dentro del corazón nos acompaña e impulsa para vivir este tiempo cuaresma, tiempo de renovación interior con la esperanza de reafirmar nuestra vida en el amor sin límites que nos da Jesús en la pascua.

La carta a los romanos sigue diciendo: “Porque te salvarás si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos. La fe del corazón te procura la justicia, y tu boca que lo proclama, te consigue la salvación”. San Pablo habla que la Palabra de Dios está dentro, cercana a cada uno de nosotros y que ello ya es un gran regalo, sin embargo va más allá; no basta con saber que la Palabra de Dios está cerca y en nuestro corazón sino que quien le cree a esa Palabra y además da razón de ella ante los demás y con su propia vida alcanzará frutos de justicia sino la salvación.

Es decir, La Palabra de Dios es para ti, para cada persona, la tienes a la mano y esta Palabra te puede y te quiere reafirmar en la certeza del amor, te desea renovar interiormente porque la “Palabra de Dios es Viva y es Eficaz, mas cortante que espada de doble filo” (Hb 4,12) y puede salvarte, puede ser tu escudo en los momentos de prueba.

En el evangelio de hoy Jesús es tentado por el diablo.    Pasa por un momento de prueba en su fe, en sus convicciones más profundas, en su identidad como quizá más de una vez nos hemos sentido probados. El evangelio inicia: “El Espíritu condujo a Jesús al desierto para que fuera tentado por el diablo” (Mt 4, 1). Este pasaje habla de que Jesús también necesito de un espacio (el desierto) un tiempo para él, para estar solo y ahí reafirmarse en su misión.

Este tiempo de cuaresma es un tiempo favorable  para renovar nuestro interior, evaluar nuestras opciones y reafirmarnos en nuestro camino de fe también. Pero que pasa, en este tiempo propicio la tentación, también está para probarnos para desanimarnos e impedir que vayamos más allá en el camino de seguimiento de Jesús.

Jesús como ser humano sintió hambre y es ahí cuando el mal aparece “si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan” Mt 4,3 es impresionante, porque el mal llega a hablarle a la necesidad que estemos sintiendo en el momento como si fueran sus propuestas las mejores para aceptar, sin embargo Jesús sintiendo la necesidad de comer no cede a la tentación la vence con la Palabra de Dios “el hombre no vive solamente de pan, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”  Jesús cree en la Palabra de Dios y sabe que las Palabras de Dios son su alimento en los momentos duros y que su Padre no le dejará solo o con hambre. Jesús vence la tentación proclamando la Palabra de Dios y creyéndole a la Palabra de Dios sembrada en su corazón.

El evangelio termina diciendo: “entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles a servirle” Mt 4, 11) el diablo se alejó, es decir entonces que aquel que se fía de Dios y se fortalece en su Palabra puede vencer la tentación, reafirmarse en su fe y lograr que la misma Palabra le salve, le dé luz para saber qué hacer en los momentos de prueba.

Pidámosle hoy a Jesús que nos ayude a fortalecernos en su Palabra a creer en ella, y hacer de ella nuestro alimento en este camino de cuaresma para que nuestro espíritu se renueve por dentro y se fortalezca en la fe.

MIÉRCOLES DE CENIZA

Miércoles 02 Marzo 2022

Miércoles de ceniza, día favorable que nos permite entrar en un tiempo de gracia y de salvación, invitación a retornar a casa, a volvernos a Dios de todo corazón, tiempo de situarnos en nuestro origen que nos habla de nuestra pequeñez y de nuestra grandeza, de nuestra debilidad y de nuestra fortaleza, de nuestra nada y de nuestro todo, encerrado en dos frases, la primera: “polvo eres y en polvo te convertirás”; la segunda: “conviértete y cree en el Evangelio”

Por esto, les invitamos a fijar la mirada en Jesús que es el Evangelio viviente, que es la Buena Noticia de la salvación. Hoy emprendemos un camino hacia Jerusalén, cuarenta días que nos marcan una ruta, un itinerario que nos habla de que somos seres en camino, en proyecto, nos vamos haciendo en la escuela de la vida, que viene cargada de muchos sin sabores, de dificultades, de retos, de momentos de cruz, pero también de momentos de gracia, lo favorable es que contamos con un Maestro de vida, que está dispuesto a entrenarnos en esta carrera, el requisito es volver nuestra mirada a Él y creer en su Palabra que reaviva en nosotros el amor y la esperanza. Invitándonos a realizar tres ejercicios que nos fortalecerán interiormente: La oración, el ayuno y la limosna, prácticas que van más allá de un sacrificio externo: “Amor quiero y no sacrificios” (Os 6,6), se trata de reavivar el amor que nos saca de nosotros mismos para salir al encuentro de nuestros hermanos: “El ayuno que me agrada es este: que sueltes las cadenas injustas, dejes libres a los oprimidos, compartas tu pan con el hambriento, hospedes a los de sin techo, que proporciones ropa al desnudo y no te desatiendas de tus semejantes, entonces brillará tu luz como antorcha y tus heridas sanarán enseguida” (Is 58, 6-8). La oración del Padre nuestro nos hace reconocernos hermanos, todos necesitados del pan de cada día. Que esta realidad existencial y básica nos haga solidarios, con la certeza que cuando das recibes y que el Padre que ve en lo secreto te recompensará. (Mt 6,18)

Iniciamos este camino con la súplica que brota de lo profundo de nuestro corazón: Renuévame por dentro con espíritu firme.

Necesitamos una renovación, no sólo de la fachada, sino desde nuestro interior, necesitamos ahondar, alargar nuestras raíces a la fuente del Amor que no se moverá, volver al amor primero que es nuestro origen y nuestra meta, el que nos dará firmeza y fortaleza en medio de la prueba.

“Soy un puñado de tierra, con ansias de cielo” (San Francisco Javier). Este día nos sitúa en nuestra realidad criatural “polvo eres y en polvo te convertirás”. La situación por la que atravesamos nos hace más palpable esta realidad. Nuestro cuerpo mortal tiene fecha de caducidad, “todo lo que nace muere”, lo que empieza termina. Pero ante esta evidencia, nos surge la pregunta del salmista: ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para que cuides de él? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste poder sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies (Sal 8). Hechura tuya somos.

Pero, ¿qué nos ha pasado? Hemos malgastado la herencia, hemos abusado de nuestra libertad, creyéndonos autosuficientes, dominadores y manipuladores de la creación, nos hemos deshumanizado, matándonos unos a otros, olvidando que somos hermanos guiados únicamente por el afán de poder, de riqueza y de placer. Que estas palabras puedan resonar en nuestro corazón: “No se gloríe el sabio de su sabiduría, no se gloríe el fuerte de su fortaleza, no se gloríe el rico de su riqueza; el que se gloríe, que se gloríe en el Señor”

Hoy nos colocamos ante ti con un corazón contrito y humillado, hemos reconocido que solos no podemos, hemos experimentado nuestro límite, nuestra fragilidad y hoy queremos suplicarte: Crea en nosotros un corazón puro, renuévanos por dentro con espíritu firme, devuélvenos la alegría de la salvación, afiánzanos con un espíritu generoso, que nos dejemos reconciliar por ti, ahora que nos concedes un tiempo favorable, que pueda ser el día de nuestra salvación.

Día de volver a casa y recibir la herencia, de encontrarnos con la mirada misericordiosa del Padre que nos conoce profundamente, Él no ve las apariencias sino el corazón, no tengamos miedo entrar al banquete por la puerta de la humildad, y recorriendo el camino de la oración y la generosidad, nos reconocemos necesitados de su gran misericordia: “Señor, hemos pecado contra ti” al no reconocerte habitando nuestra vida y la vida de cada hombre. Termino con la petición de un himno de la liturgia de las horas: “Filtra en mis secas pupilas dos gotas frescas de fe. Quiero creer. Porque, Señor, yo te he visto y quiero volverte a ver”.

Marisol Fernández
Misionera Verbum Dei (México)

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