
Lo siento,
Te quiero,
Gracias.
Continuando con el ciclo «el perdón» como base de entendimiento y crecimiento de familia; se reunieron en la Casa de Apostolado de Bogotá, algunas parejas que mes a mes se congregan para fortalecer su relación y encaminarla a la fe de Dios. La actividad fue coordinada por la misionera Angela Gómez.
En esta oportunidad se profundizó en tres fases del proceso:
- Comprender al ofensor.
Significa no condenarlo, y entender el porqué de su conducta ofensiva. - Encontrarle un sentido a la ofensa.
Significa que todo tiene un por qué y el descubrir el sentido positivo de la ofensa recibida. - Saberse digno de perdón y ya perdonado.
Significa que hace falta sentirse perdonado para perdonar.
Para entender verdaderamente el perdón, hay que bajar los brazos y no cargar mas con el peso para así buscar una salida. No carguemos lo que ya no nos pertenece. Cuando empecemos a pensar más en la otra persona, hemos dado ya un paso importante en esa meta por soltar; pero también, si no nos comunicamos con Dios, no seremos capaces de comunicarnos entre nosotros.
«Aunque la conciencia nos acuse, Dios es mas grande que nuestro corazón y lo sabe todo» 1 Juan 3, (19-20)
Fotos: Ivonne Castaño, Andrés Camargo Salcedo
Reseña: Andrés Camargo Salcedo








