Viviendo la bendición (reflexión de inicio de año)

Compartimos felicitaciones por el inicio del nuevo año, deseándonos mutuamente lo mejor para los meses que se avecinan. Sin embargo, el deseo más significativo que podemos ofrecer a quienes nos rodean se refleja en las palabras de bendición que Dios sugirió a Moisés para pronunciar sobre el pueblo de Israel. “Que la bendición y protección del Señor iluminen tu rostro, te concedan su favor y te otorguen paz”. Este anhelo de bendición y protección se convierte en una fórmula teológica que resalta la presencia de un Dios salvador y misericordioso, protector de Israel y dador de paz.

 

La búsqueda del rostro de Dios, aquel que Moisés no podía contemplar, se convierte en la esencia de una teología bíblica que ha influido profundamente en la espiritualidad y la auténtica actitud cristiana. La paz, un regalo maravilloso para el mundo, sigue siendo el deseo fundamental del pueblo.

 

Dios nos bendice constantemente, deseándonos el bien y acompañándonos en cada momento. Su presencia nos beneficia tanto en las circunstancias que hemos vivido como en las que nos esperan en el próximo año. La gratitud por todas las gracias recibidas de Dios se manifiesta al bendecir a Dios viviendo intensamente cada aspecto de nuestra vida.

 

También celebramos la Jornada Mundial de la Paz (XXVIII), marcando el inicio del año con un llamado ineludible para los cristianos: trabajar incansablemente por la paz amenazada en el mundo.

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