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febrero 2024

Cuaresma 2024 Especial del Mes

ACTUALIZADO!! 24 MARZO 2024
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– Sexto Domingo de Cuaresma 
DOMINGO DE RAMOS
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REFLEXIÓN SEXTO DOMINGO DE CUARESMA 2024
DOMINGO DE RAMOS

Domingo de Ramos

Después de un tiempo de preparación, donde la liturgia y la Palabra de Dios, nos han acompañado para adentrarnos y vivir en profundidad el acontecimiento de nuestra fe, Como nos recuerda el evangelio de Juan, «No hay amor más grande que dar la vida por los amigos» (Jn 13,15). Que estas palabras resuenen en nuestros corazones mientras acompañamos a Jesús en su camino hacia Jerusalén en estos días que hoy iniciamos y que culminarán con el triduo Pascual.

 

Hoy domingo de Ramos, último domingo de Cuaresma es marcado por la llegada de Jesús y sus discípulos, a la ciudad Santa, Jerusalén. En el relato de la Pasión de Marcos encontramos paso a paso el cumplimiento de las palabras de Jesús expresadas en sus tres anuncios sobre su muerte y resurrección. Se nos revela el Dios encarnado que lleva hasta el final su amor por la humanidad. «Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su hijo para que todo el que crea en él tenga vida eterna” (Jn 3:16) “Dando su vida en rescate por muchos” (cfr. Marcos 10:45). Jesús, en cada paso de su pasión, desde la oración en el Getsemaní, hasta el último aliento en la cruz, irá tejiendo un amor incondicional por cada uno de nosotros, un amor que es entrega, donación y salvación en la cruz.

 

Desde el comienzo del evangelio, Marcos presenta a Jesús con sus discípulos, y no hay ningún texto donde no se encuentre rodeado de ellos. Sin embargo, en este camino hacia la cruz, Jesús irá solo, ya que los discípulos no comprenden, ni entienden estos caminos, sienten miedo y ante la adversidad, ante la detención de Jesús, huyen y se esconden. A pesar de ello, Jesús decide llevar las cosas hasta las últimas consecuencias, él sabe que lo buscan para matarlo, y como humano que es, experimenta también la fragilidad y el deseo de no continuar. Y por eso suplica que el cáliz se aparte de él, “Y decía: ¡Abba, Padre! Para ti todas las cosas son posibles; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieras” (Marcos 14:36-41) sin embargo, encuentra la fuerza en esa relación con el Padre, tiene una confianza infinita que el Padre no lo abandonará, por lo que decide seguir adelante. Sabe que es la hora de manifestarse como el Mesías desvelando su identidad por eso cuando es interrogado “El sumo sacerdote le preguntó a Jesús: “¿Eres tú el Cristo, el Hijo de Dios Bendito?” Jesús le responde: “Sí, Yo soy, y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Padre y venir entre las nubes del cielo” (Mc 14, 62). Habla abiertamente quién es, y acepta ser hijo de Dios, sin embargo, Marcos ha ido desvelando poco a poco su identidad, y Pedro a mitad del evangelio lo confiesa, ahora el mismo lo dice ante el sanedrín, y será el centurión que delante de la cruz exclamará: «¡Este hombre era verdaderamente el Hijo de Dios!». (Marcos 14:36-41)

 

El relato ciertamente pone a prueba nuestra mirada de fe en Jesús, así que nos obliga a sentir la dureza del escándalo y de la locura de la cruz. Todo lector atento del evangelio, todo discípulo que sigue al Señor desde su bautismo hasta el final, desde las aguas del Jordán hasta la tumba, no puede dejar de sentirse profundamente conmovido, estremecido, interpelado por esta manera de concluir su ministerio terreno.

 

La pasión de Cristo nos interpela a todos de alguna manera. ¿Cuál es la actitud que nos ayudará a entrar en este misterio? Dejarnos tocar profundamente por él, como lo hizo el centurión que reconocía en Jesús al Mesías, al hombre que colgaba en la cruz. Que esta Semana Santa sea para todos nosotros un tiempo de profunda reflexión, renovación espiritual y encuentro con el amor redentor de nuestro Señor Jesucristo.

POR:: Susana Vera, Misionera VD

REFLEXIÓN QUINTO DOMINGO DE CUARESMA 2024

Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

Estamos terminando nuestra Cuaresma y con ellos un camino de luchas, de disposición, de cambios, de procesos, hoy en el evangelio de Juan 12, 20 – 33 Jesús nos invita a dar el último Sprint , a dar nuestro último esfuerzo, se acaba la preparación y ahora sí viene el proceso por el cuál nos preparamos, por el cuál Jesús nos fue preparando, algunos de nosotros estamos este domingo preguntando cómo aquellos griegos, queremos ver a Jesús y El está día nos responde pidiendo nos un compromiso, si quieres verme será necesario que dejes tu hombre viejo, que estés dispuesto a enterarte y morir para dar mucho fruto, si seguimos dándonos crédito de todo y dejamos a un lado que es Jesús quien va por delante de nada nos sirve, es necesario terminar nuestra Cuaresma con Jesús.

«El que quiera servirme, debe seguirme; y donde yo esté, allí también estará el que me sirve. Al que me sirva, mi Padre lo honrará»

Cómo Verbum Dei, nuestra misión es estar al servicio de la Palabra orarla y predicarla, hoy Jesús es muy claro discípulo, laico consagrado, misionero, misionera y matrimonio misionero , dónde yo este ahí estén conmigo.

Ahora Jesús sabe que está iniciando su proceso de enterrarse en tierra, morir y resucitar, ¿Cuáles son los procesos que cada uno de nosotros llevamos?
¿Qué necesitas para estar ahí con Jesús? ¿Más espacios de oración?¿Buscar las formas y las maneras de predicar? , sería bueno meditar y hacer nuestro cierre de Cuaresma contrastándonos con estas preguntas.

Ha llegado la hora de que el Hijo del hombre sea glorificado.

¿De qué ha llegado la hora en tu vida?
De empezar aquel proyecto de apostolado, de cerrar un proceso en tu vida, de dar el paso a un cambio de destino o simplemente de dejar algún vicio, algún mal hábito, Jesús ayúdame a estar en tu mismo canal, ayúdame a glorificarte y junto contigo ganar la vida eterna por las opciones que vamos haciendo

«En este momento estoy lleno de angustia, ¿y por eso voy a decir: “Padre, sálvame de este sufrimiento”? ¡Si para eso he venido»

Apóstoles y discípulos Verbum Dei , no te angusties, no tengas miedo, vamos a dar este paso y cerrar nuestra Cuaresma con toda la intención de ser conscientes de que queremos seguir a Jesús hasta la cruz, no evitemos el sufrimiento, no evitemos la cruz al contrario abracemos con pasión cada situación.

Pero cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí

Jesús nos da una certeza que el será quien nos de ejemplo y siempre irá por delante, este domingo, a veces nos pasamos la vida tratando de evitar sufrimientos y problemas. La cultura del bienestar nos empuja a organizarnos de la manera más cómoda y placentera posible, Sin embargo, hay sufrimientos y renuncias que es necesario asumir si queremos que nuestra vida sea fecunda y creativa.

Pidamos a Mamá María nos ayude a desinstalarnos para dar más fruto del que estamos ahora dando, Jesús más delante nos dará una ley que hará ser conscientes de nuestra misión como Verbum Dei, No hay amor mas grande que dar la vida por sus amigos Juan 15, 13-17 pues yo los he elegido y llamado en este carisma.

POR:: Jorge Pérez. Matrimonio Misionero México

REFLEXIÓN CUARTO DOMINGO DE CUARESMA 2024

Todos nos salvemos

Estamos ya en el cuarto domingo de cuaresma, cada vez más cerca de vivir la pascua y podemos reconocer en las lecturas de este domingo como Dios sigue insistiendo con nuestras vidas para que “Todos nos salvemos”

A pesar de los rezagos que aun podamos tener de falta de amor, o de un camino de cuaresma trabajado con toda sinceridad y corazón disponible para limpiar nuestras fallas, o de todo aquello que todavía pueda estar apartando de Dios, como el pueblo judío en la primera lectura, (2 Cron 36, 14-16) él continua invitándonos a reconocer y abrazar con todo nuestro ser el tanto amor que nos tiene por medio de su hijo Jesucristo, para que quien crea en él tenga vida eterna.

¿Qué es la vida eterna para ti? ¿Qué significa? ¿Por qué tanta insistencia del Padre en que no la perdamos a pesar de nuestras infidelidades? Porque también existe la muerte eterna y ese es el punto central, la razón por la que  entrega su vida en sacrificio. Somos hijos del Padre y  todo padre desea el bien para sus hijos, tenerlos cerca, siempre con él y su deseo más grande es que ninguno se pierda.

La cuaresma sigue siendo un tiempo de gracia, de limpieza del corazón de ubicarnos en nuestra verdad, lo importante es la fe,  “quien cree en Jesús no muere para siempre”.

La luz vino al mundo y los hombres prefirieron las  tinieblas nos dice San Juan en el Evangelio (Jn 3, 14-21). La invitación es a reconocerle como la luz que ilumina el mundo con su palabra con su presencia, con su amor y a nuestras vidas, dejarlos iluminar por él, sin reservas ni resistencias. Ojala que podamos reconocer tu amor y tu gran misericordia que se derrama en nuestras vidas sin límites, solo necesita que nos acerquemos siempre que le necesitamos, que le aceptemos con un corazón sincero y contrito, porque espera con gran deseo ese momento para salir a nuestro encuentro y poder abrazarnos con toda su ternura y amor.

 Señor, haznos reconocer si estamos obrando mal en algún aspecto de nuestras vidas, que- podamos darnos cuenta que nuestras acciones deben corresponder a la luz que recibimos de ti, que estamos actuando conforme a tu voluntad, que puedes confiar en cada uno de tus discípulos para ser la sal y luz que nuestros ambientes necesitan, partiendo desde luego de la experiencia de tu amor, de tu misericordia infinita que no nos abandona nunca y  la cual podemos recurrir siempre que sea necesario, con tal de no alejaros de ti, porque nuestra felicidad se encuentra a tu lado, ayudamos a reconocer tu voluntad para nuestras vidas en este tiempo. ¿Cuál es tu voluntad Señor?

Que podamos experimentar el amor inmenso que nos tiene, tanto amor que es capaz de entregar a su hijo único por ti, que trabajes en tu unión con Dios, que cada vez que caigas tengas la confianza de recurrir a mi misericordia que no tiene condición ni fin, que te espera con ansias para acogerte y darte la paz que el corazón necesite, pues no son los méritos personales los que nos hacen alcanzarla, es por su  gracia, a gracia con que nos trata por medio de Cristo, es su gracia la que nos salva (Ef2, 4-10)

Gracia y misericordia  en Cristo son nuestra salvación. Por eso Señor, Padre nuestro, concédenos reconocer el amor tan grande que nos tienes, a pesar de nuestras fragilidades  y caídas, reconocer que creyendo en tu único hijo tendremos vida eterna.

Que María, nuestra madre hermosa nos ayude a guardar tu palabra y hacerla vida.

 

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REFLEXIÓN TERCER DOMINGO DE CUARESMA 2024

¿Dónde habita Dios?

Juan 3, 13-25

Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”.

Estamos en el tercer domingo de cuaresma, preparándonos para la semana santa o conocida como Semana Mayor, donde nace la inquietud, ¿estamos preparados para acompañar a Jesús en su semana de pasión?

Generalmente estamos acostumbrados a guardar ayuno en los alimentos y a una serie de ritos como agua bendita, el aceite, pero olvidamos que realmente somos hijos de Dios y templo del Espíritu Santo, lugar y morada de Dios.

Nuestra alma es el templo donde habita la Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. La reacción de Jesús nos recuerda que nuestro cuerpo lo hemos convertido en un mercado, en un intercambio, en una compra venta donde vendemos nuestros atributos físicos, adornándolos con accesorios como joyas, cambio de color de cabello, tatuajes, atuendos que no dignifican el cuerpo sino que son ocasión de pecado para quién nos observa convirtiéndolo en un objeto sexual o en estándares de perfeccionismo que realmente no existe y que conlleva a hacernos daño en enfermedades como bulimia o anorexia desde la adolescencia hasta la adultez. Llamado que nos hace Jesús recordándonos que somos templo de Dios y por cuanto la sencillez y las virtudes con que lo adornamos se basan en la oración, en el silencio y en la sencillez del corazón que es lo que realmente agrada a Dios.   

 

En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.

Después intervinieron los judíos para preguntarle: “¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?” Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.

Si bien es cierto que la vida de Jesús confrontó a las autoridades de su tiempo, también les confrontó la responsabilidad y la coherencia de vida que se llevan las actuaciones en todos los templos del mundo donde se convoca miles de personas para recibir el alimento diario que es la Palabra de Dios. En este tercer domingo estamos llamados a orar por la Iglesia Católica, el Papa, las vocaciones sacerdotales y religiosas a fin de volver como las primeras comunidades a compartir los bienes espirituales y materiales de manera que todos entendamos que somos hermanos e hijos de Dios… “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré” nos recuerda que la Pasión de Jesús se hace concreta, todos los días cuando desde nuestra realidad maltratamos verbal o físicamente a los mas cercanos en nuestros lugares de trabajo y hogar. Hoy Jesús nos recuerda volver a la Casa del Padre a cuidar el Templo que es nuestro cuerpo y parte del cuerpo místico de Dios por quién hemos sido creados y a quién debemos todo honor y gloria.  

Mirar nuestro corazón y reconocer aquellas cosas que tenemos que sacar y limpiar a fin de que cuando seamos llamados, Dios Padre encuentre su templo, morada digna de ser habitada porque somos llamados a la santidad. 

Por: Deyanira Carrillo Herrera, Discípula Verbum Dei Bogotá (Col)

REFLEXIÓN SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA 2024

Este es mi hijo querido, escúchenlo

Las lecturas de este segundo domingo de cuaresma nos dejan tocar el corazón del Dios que es Padre. En este camino de cuaresma que se lo compara con el desierto se nos invita a la conversión y se nos presenta el rostro de Dios Padre.

En la primera lectura del libro del Génesis, en el capítulo 22 nos narra el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe. Aquí vemos la renuncia que hace él ante la petición de Dios que le entregue a su hijo Isaac y Abraham renuncia a lo que más quiere.

Nos podemos preguntar: ¿cómo es posible que Dios pida estas cosas? Esta pregunta se podría decir que hoy en día está demás, porque no es Dios quien exige estas cosas, sino que somos las personas que lo sentimos así.

El sacrificio de Isaac se ha interpretado en toda la tradición judía y cristiana como anticipo de muchos anhelos y deseos de salvación y redención. Si se le pide a Abraham que renuncie a su futuro, a su heredero, es porque se quiere poner de manifiesto que nuestro futuro está en las manos de Dios, de la promesa y de la alianza.

Abraham sabe que Dios siempre tiene salidas para ofrecernos. Dios puede parecer que pide lo máximo, pero Dios que es Padre, no puede pedir vidas humanas; sería un Dios sin corazón, por eso Dios en este contexto ofrece otro camino.

En el evangelio de Mc9, 2-10 se nos relata el acontecimiento de la transfiguración y dice: “Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan y se los llevó aparte a una montaña elevada”. Jesús los toma aparte, la montaña, era el lugar del encuentro con Dios, adonde Jesús acudió muchas veces mientras estaba con sus discípulos y ahí oraba, hablaba con el Padre.

“Delante de ellos se transfiguró”, les hace testigos de este acontecimiento, poco entendible para los discípulos, pero que de alguna manera los introduce en el misterio de Dios.

Pedro sorprendido por lo que estaba presenciando le propone a Jesús hacer tres tiendas: “Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a armar tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía lo que decía porque estaban llenos de miedo”

La propuesta de Pedro a Jesús de quedarse a vivir en la montaña responde al miedo de ir a Jerusalén donde le espera la pasión; por eso, intenta impedir a toda costa que Jesús baje de la montaña. Como a Pedro nos puede pasar a nosotros que preferimos la comodidad de la montaña antes que bajar de ella para enfrentar los riesgos de la vida cotidiana.

Pero la voz que se escucha quizá fortalece a Pedro y a los otros discípulos y les hace moverse del miedo a la confianza. “Este es mi hijo querido. Escúchenlo” Se revela no solo el rostro de Dios que es Padre, que no permitirá que la vida de su hijo termine en la muerte, sino que también se revela el rostro del Hijo a quien el Padre nos pide que lo escuchemos y hagamos lo que él nos dice.

Por: Mónica Narváez, Misionera VD

REFLEXIÓN PRIMER DOMINGO DE CUARESMA 2024

Dios nos guía a través del desierto

Hemos iniciado el tiempo de Cuaresma desde el pasado miércoles de ceniza. Entiendo la invitación a vivir la conversión desde la sinceridad de nuestra vida. Para seguir adentrándonos en este tiempo litúrgico con miras a la fiesta de la Pascua del Señor, en este primer domingo nos ofrece la Iglesia el evangelio de Marcos 1,12-15 que dice: “En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»”.

La idea que me resulta llamativa y les invito a profundizar es contemplar la experiencia de Jesús desde las líneas que nos ofrece el evangelista: “Jesús empujado por el Espíritu”. Dentro de las definiciones que ofrece la RAE (Real Academia de la lengua española), empujar significa hacer fuerza contra alguien para moverlo, sostenerlo o rechazarlo. Hacer que alguien salga del puesto, empleo u oficio en que se halla. Hacer presión, influir, intrigar para conseguir o para dificultar o impedir algo. Como sinónimos nos ofrece: impulsar, rempujar, arrojar, echar, lanzar, tirar…

¿Qué intención, pudo tener el Espíritu para presionar a Jesús para ir?, ¿por qué?, ¿para qué? Pensemos que antes de empezar su tiempo de actividad e incluso de decidir hacerlo, se encuentra viviendo 40 días en el desierto siendo tentado para luego vivir la vida pública y después vivir el Misterio Pascual hasta la resurrección. Lo identifico como un tiempo importante, donde mucho se puede jugar en cuanto a opciones y decisiones de vida. El desierto no es cualquier lugar. El desierto es, al contrario, un lugar significativo donde uno está a solas con Dios y con uno mismo. Recordemos que el desierto para el pueblo hebreo es un lugar despoblado, solitario y árido. El desierto representa la soledad, un lugar seco, caliente y peligroso. Sabemos que durante cuarenta años anduvo el pueblo de Israel errante por el desierto, antes de entrar en la Tierra Prometida, etapa de la historia de la salvación en la que Dios va formando al pueblo elegido. De nuevo antes de un momento importante se cruza y se vive el desierto. ¿Qué vendrá después del desierto? No lo sabemos. Pero si sabemos que tenemos este desierto en frente y que el Espíritu, como a Jesús, nos invita a adentrarnos, va a pasar mucho, pues son 40 días y 40 noches… vendrán tentaciones, viviremos entre alimañas y también habrá ángeles…  pero Jesús se quedó en él, no huyó, ni dijo: “necesito una pausa”. Además, el Espíritu empujando a Jesús al desierto no lo deja solo, va con él. Como dice nuestro lema de cuaresma:  Dios nos guía a través del desierto.

Tal vez no hay una senda que seguir, no vemos por donde caminar, tal vez tenemos dudas, o experimentamos una aridez en nuestro seguimiento a Cristo, pero es tiempo oportuno para dejarnos guiar por el Señor acompañando a Jesús en este camino hacia la Pascua. No olvidemos que Dios está comprometido con cada uno de nosotros. De ahí entiendo la primera lectura del día (Génesis 9,8-15) donde hace referencia a la alianza de Noé con Dios. Ese pacto que es seguro, sostenido, definitivo de parte de Dios para con la humanidad. Y aunque no es un pacto entre iguales como las alianzas “normales”, sabemos que en Dios no hay ocaso, es decir, no hay cambio de opinión, él ama de un modo eterno. Dejémonos, entonces, introducir al desierto acompañando a Jesús y dejándonos acompañar e impulsar por el Espíritu durante esta cuaresma.

Por: Male Bonaga DMVD México

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