XXII Jornada de la vida consagrada (2 de febrero de 2018)

XXII Jornada de la vida consagrada (2 de febrero de 2018)

El 2 de febrero de 2018 se celebra la 22ª Jornada de la vida consagrada en la Iglesia. La Jornada fue establecida por san Juan Pablo II para celebrarse todos los años en la fiesta de la Presentación del Señor. Precisamente el año anterior, el 25 de marzo de 1996, se publicó la exhortación apostólica Vita Consecrata sobre la vida consagrada. Ésta es fruto de los trabajos de la Asamblea general del Sínodo de los Obispos que tuvo lugar en octubre de 1994 y en la que participó nuestro fundador, Jaime Bonet, como auditor, como también santa Teresa de Calcuta.

En el mensaje para la primera Jornada de la vida consagrada san Juan Pablo II ponía a la Iglesia tres objetivos: 1) alabar más solemnemente al Señor y darle gracias por el gran don de la vida consagrada; 2) promover en todo el pueblo de Dios el conocimiento y la estima de la vida consagrada; y 3) que las personas consagradas celebren juntas y solemnemente las maravillas que el Señor ha realizado en ellas.

San Juan Pablo II escogió el día de la fiesta de la Presentación del Señor porque “la Presentación de Jesús en el templo constituye así un icono elocuente de la donación total de la propia vida por quienes han sido llamados a reproducir en la Iglesia y en el mundo, mediante los consejos evangélicos, ‘los rasgos característicos de Jesús virgen, pobre y obediente’ (VC 1)”.

La Iglesia siempre ha tenido en mucha estima la vida consagrada. Ésta, a lo largo de la historia, se ha ido enriqueciendo con muchas formas de vivir la consagración. Todos sabemos también la gran estima que nuestro fundador, Jaime Bonet, tenía por la consagración y cómo proponía a todos vivir la consagración a Dios siempre adaptada según las circunstancias de la vida de cada uno. El hecho de que en su momento participara en la Asamblea del Sínodo es un signo claro de que su propuesta era a la vez que audaz muy importante para toda la Iglesia.

La consagración a Dios, cada uno a su manera, en el carisma Verbum Dei es lo que nos une en la Familia Misionera Verbum Dei. Por eso, en esta Jornada de la vida consagrada todos en la Familia Misionera Verbum Dei estamos llamados a dar gracias a Dios por el don de la consagración, a renovar nuestro compromiso personal y comunitario y a poner nuestras vidas en las manos de María para que ella haga la ofrenda a Dios.