La misión es tuya

La misión es tuya

Merche Garcia Lobato – Mra VD en Argentina

Orar con la Palabra, asimilarla hasta hacerla vida propia, y enseñársela a los demás, esa es mi Misión. Cada año que pasa descubro con más profundidad el regalo de la llamada, y me siento privilegiada por este Dios que se me va revelando, que voy conociendo más y más. Cuanto más intento vivir el Evangelio, y la voluntad de Dios, más feliz me hace.

Dar la Palabra de Dios, que las personas tengan un encuentro personal con Cristo, que aprendan a escucharle a Él en su Palabra, que descubran que es un Dios vivo, que Jesús está resucitado de verdad, y te responde a tus interrogantes más existenciales… ¿Hay algo más grande que el que un joven, o una persona, encuentre el sentido de su vida?¿Hay algo más importante que ayudar a que la persona se ponga de pie, se dé cuenta de lo que vale su vida, de su identidad, y empiece a vivirse como tal: hijo de Dios, y hermano de todo ser humano?

Pues esa es nuestra tarea, ir a la raíz. Cuando la persona cambia desde dentro, cambia la sociedad, porque cada persona ocupa un lugar, un puesto de trabajo o un lugar en la escuela, el barrio… y su vivir y actuar dependerá de la visión que tenga de sí misma y del mundo. (Merche García Lobato- Mra. VD Entrevistada en Argentina para la Revista OMP).

Rui Leal – LMC Porto, Portugal

 

Rui-Leal

Conocí la comunidad cuando tenía sólo 17 años, a pesar de mi edad, tuve una gran experiencia de Encuentro con Dios Padre. Algún tiempo después hice un fin de semana de ejercicios y ahí sentí con fuerza el llamamiento a seguir a Jesús de muy cerca y a ser misionero. Me acuerdo que estaba muy enamorado de Jesús y que tenía una consciencia muy permanente de que El estaba en mi corazón y eso, de verdad, nos quita nuestros miedos y límites y nos impulsa más allá.

Fui a estudiar en la universidad. A pesar de la distancia, casi 600 kms, fui manteniendo el contacto con la Verbum Dei. Sentía fuerte esa “vena” misionera que me impulsaba a construir un ambiente donde pudiera cuidar y crecer en la experiencia de Jesús. Empecé a compartir con mis compañeros de estudios que también tenían ganas de hacer algo y decidimos organizar una convivencia (jornada) con la ayuda de los misioneros. Después de esta convivencia (jornada) fuimos creciendo y haciendo un camino en la oración. De verdad que en estos años de estudios pude tener una experiencia muy rica y fecunda de misión.

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