Cuerpo místico de Cristo

Cuerpo místico de Cristo

El diálogo con la Trinidad y el amor que de ellos recibimos, hace que levantemos la mirada hacia nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo, reconociendo sus necesidades y nos lleva a querer responder generosamente con toda nuestra vida.

El Amor del Padre, la voz del Espíritu Santo, el diálogo constante con Jesús y la mirada atenta de María  proyectan nuestras vidas y nos urgen a aplicarlas íntegramente sobre el Cristo crucificado de hoy o Cuerpo Místico de Cristo.

En el encuentro con el Cristo total – cabeza y miembros–  tenemos la composición de lugar más propia de nuestra oración y misión diarias. En el diálogo con Cristo, que conoce la realidad y necesidad de todos nuestros hermanos, y que desea hacer llegar su amor a todos, nuestra oración cotidiana adquiere una nueva forma y significado: su llamada nos mueve a la misión. Cristo vivo nos necesita y reclama con todo nuestro ser y es el resorte más acuciante y la razón más fuerte de nuestra predicación.