Día 5 / Jornadas de reflexión sobre las fundaciones del VD en Europa.

Día 5 / Jornadas de reflexión sobre las fundaciones del VD en Europa.

 

 

Jornadas de Reflexión sobre las fundaciones del VD en Europa.

Los pasados 27 al 31 de diciembre del 2017, en Siete Aguas se ha realizado unas Jornadas sobre el carisma Verbum Dei desde la perspectiva de los 10 primeros años de cada fundación de Europa.

La idea es poder hacer un trabajo en cada continente en el que se pueda profundizar sobre el camino peculiar del VD en cada cultura y zona geográfica.

 El objetivo que nos hemos marcado en estas Jornadas de Europa era el siguiente:

«Reconstruir la historia del VD en Europa

y realizar una reflexión sobre la gestación del carisma,

con la especificidad del continente europeo

en cada ciudad y país donde hemos estado o seguimos estando de Europa».

 

Desde el trabajo previo hemos intentado recoger el mayor número de archivos y datos objetivos y materiales (escritos, fotos, audios, videos, reseñas prensa, etc.) para reconstruir nuestra historia.

Los momentos de diálogo y las Jornadas nos han servido para reconocer unos rasgos y espíritu común en las fundaciones de Europa, pero también nos ha ayudado a tomar más conciencia de la diversidad y diferencia en cada país o zona geográfica de Europa, y hemos buscado reconocer el aporte que cada país o zona suponen al VD general.

Desde el inicio dos pasajes bíblicos nos han guiado nuestra reflexión y acercamiento a nuestra historia compartida: el pasaje de Rut 1,16: «Tu pueblo será mi pueblo», elegido como lema para las Jornadas europeas. Con un mapa europeo de fondo, estas palabras del libro de Rut expresan el espíritu de inculturación con el que se hicieron las fundaciones y el sentido de apertura y adaptación inherente a nuestra espiritualidad; nos evocaba, además, el amor de Dios compartido por nosotros por cada país y a donde nos enviaba. Otro pasaje sobre Abraham en Génesis 12,1ss, «Sal de tu tierra…»nos invita como horizonte a mirar lo vivido con confianza y a ponernos en marcha hoy y siempre.

De alguna manera, la escucha al Espíritu Santo es siempre vivificante, y el hacer memoria nos introduce en su dinamismo siempre vital: recordar el don de Dios en el pasado, reavivar el don de Dios en el presente, recrear y proyectar nuestra vida y comunidad en el futuro, a la luz de los signos de los tiempos. 

Equipo Patrimonio histórico