Misionera FMVD por gracia y por llamado

Misionera FMVD por gracia y por llamado

Domund 2017, Ma. Lucelly Calle Cárdenas nos comparte su testimonio

Cuando hablo de misión, hablo de pasión, de ese riesgo de dejarte llevar por otro, de ser conducido entre docilidad y tensión por Aquel a quien he decidido entregarle mi vida. La misión es dar aquello que he recibido. La vida se me ha dado como un hermoso regalo y esa misma la he puesto a disposición de su autor. Yo soy quien te he elegido y te destiné para que des fruto y un fruto en abundancia Jn 15, 16.

Misión es sentirme en una obra de amor, donde he sido incluida por la inmensa confianza que Dios me tiene. La misión es el gran desafío de ser llevada por Aquel que sabe lo mejor para mí. Aquel que inició tan buen trabajo de ensanchar mi corazón, de abrirme a los hermanos, de darme una capacidad universal, donde puedo incluir a muchos, con el deseo de que mi corazón no excluya a nadie, …nada fácil porque en el interior a veces hay juicios y prejuicios, personas que me han caído muy bien y otras a las que me ha costado amarles, pero con humildad le pido a Dios que me regale el ser MISIÓN, que es mi  -si -on   Pasión, ardor, fuego encendido por la llama de su amor. La misión parte de ese encuentro con el ardor de Dios y con su pasión de llegar a todos. “ Dios Quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad “ gracias por involucrarme en ese TODOS

En estos años de realizar la misión en tantos lugares y países, he reconocido con alegría que mi Dios misionero me ha trabajado la vida, sus manos han sido la comunidad, las personas, la familia, las grandes amistades… su trabajo nunca se ha terminado a través del apostolado, de las personas que mutuamente nos hemos evangelizado.

La misión continúa porque mi Dios alfarero nunca deja de amasar tiernamente mi barro, modelándolo a su gusto, para que salga una obra de su agrado. Obra qué se muestre aún en medio de la pobreza,  su mensaje sigue siendo claro. “Quien a ti te escucha a mi me escucha, quien a ustedes recibe a mi me recibe” Lc 10,16, Mt 10,40

La misión es ser cause y canal de su amor, y gustar de que a través de nuestra frágil vida, para la gracia y la fuerza de Dios.

La misión es mantener encendido el corazón, aunque a veces es duro, cuantos momentos de desconsuelo, de tristeza por incomprensión. Porque la gente no quiere escuchar a mi Dios.!

En la misión he vivido momentos de sufrimiento al constatar la fuerza de mal en mi vida y en la de los demás. Sufrimiento al descubrir qué hay hermanos que teniendo la luz, no la quieren reconocer y ni  quieren ir hacia ella.

De las vivencias más fuertes que he vivido una chica Ross, con mucha capacidad, incluso con un toque de gracia de Dios. “ me dijo no quiero vivir siendo vigilada  por Dios, voy a hacer lo que me de la gana, y sufres con sus determinaciones, pero comprendí, la realidad de mi Dios, cuando nos da la libertad. .. Tu Jesús, Tu no me vigilas, sino que miras con cariño, guardas nuestras noches y días, estás atento a nuestras tristezas y alegrías.

La misión la vivo en la libertad que propone Jesús …Si tú quieres puedes seguirme? Si quieres puedes amarme, si quieres vivir conmigo ? La misión es sentir a un Dios que te llama en libertad, es lo que me la fascinado y conquistado, es lo seduce mi libertad, para que mi voluntad se ponga a su servicio. Poder decir cada día, con gusto y agrado. “Aquí estoy Señor envíame donde quieres, aquí estoy para hacer con gozo tu voluntad, aunque en momento parece dura y contradictoria.

La misión que trae tantas alegrías al ver a las familias, de nuevo unidas por Dios, jóvenes sacando su potencial y creatividad, alegrías de ver a personas recuperadas del alcohol, de los vicios. De verme amando a personas que coincidimos de distintas culturas, formas edades, la misión de hacerme hermana de todos.

Y viene a mi mente un chico super noble,  su nombre Raúl, que estaba enganchado en el alcohol, se propone cambiar con la fuerza de Jesús, recibe burlas, críticas, se ve sin fuerzas, pero sigue con su deseo de ser fiel a su interior, cuando se le acerca un amigo que también se burlaba de él, y le dice, por favor no cambies, no desistas, porque eres la esperanza de que yo también puedo cambiar.

La misión es ser amado y amar, cuando Mt 10, 9 dice gratis lo han recibido, entréguenlo también gratis, Yo he recibido una llamada, todos tenemos una misión, un encargo recibido, por medio de nuestra familia, trabajo, estudio, vocación. ”Reconoce tu misión en esta vida y vívela con alegría y pasión“. Busca desde lo que vives y desde donde vives, ser bueno, hacer de este mundo y tu mundito  algo mejor.  Que también nuestra vida misionera pueda ser como la de Jesús “pasar haciendo el bien” disfrutar de que el mundo se entere de que YO AMO Al PADRE Y QUE  CUMPLO LA MISIÓN QUE ME  ENCOMENDÓ Jn 14,31

Ma. Lucelly Calle Cárdenas misionera FMVD por gracia y por llamado.

 

¡40 Aniversario… y contando!

¡40 Aniversario… y contando!

Verbum Dei llegó por primera vez a Filipinas en 1977 con las misioneras Juana Crespí, Antonia Pizá y Asunción Gomila. Cuarenta años han pasado desde entonces y, con la ayuda de Dios, la comunidad se ha expandido por todo el país. Ahora estamos presentes en Manila, Tagaytay, Cebú, Cagayán de Oro Ciudad de Quezón y Ciudad de Pasig.

Ciertamente el Señor ha bendecido a Verbum Dei Filipinas y para dar gracias a su fidelidad, nos reunimos como una gran familia misionera el domingo 3 de Septiembre en nuestro Centro de Apostolado en Pasig.
El espíritu de la celebración puede resumirse en las palabras de San Juan Pablo II: “Recordemos el pasado con gratitud, vivamos el presente con entusiasmo y esperamos con confianza el futuro” (Novo Millenio Ineunte, 2001).

A su llegada, los asistentes recibieron una etiqueta de nombre con un color correspondiente a la década en la que conocieron por primera vez Verbum Dei. Fue emocionante ver discípulos que han viajado con nosotros desde el principio, verdaderos testigos de la exhibición del carisma en este país.
Después de la celebración eucarística, vivida en un espíritu de alegría y acción de gracias, se mostraron mensajes de video de misioneros que han pasado por Filipinas. Todos estábamos felices de verlos de nuevo y sentimos sus palabras de aliento como un impulso para los años venideros.

Oremos para que todos nosotros, como familia misionera en movimiento, podamos ser fieles al Espíritu Santo en el tiempo venidero, y por la gracia de dedicarnos plenamente a nuestra misión de oración, ministerio de la Palabra y testimonio de vida para la formación de apóstoles filipinos que llegarán a toda Asia y -¿por qué no? -todos el mundo! Si la vida comienza a los cuarenta, ¡cuidado con las sorpresas de Dios en los años venideros!