Adviento: De Camino a Belén

Adviento: De Camino a Belén

Y hoy me preguntó inquieta que diferencia existe.

Tu caminaste pequeño, más bien caminaste en otro.

Fuiste a Belén, en un vientre acogedor, abierto a la gracia de Dios. No sin temor fuisteis acogido, no sin el peligro de no nacer en un tiempo tan conflictivo hasta piedras te pudieron caer.

Haremos camino con estos dos peregrinos donde se ha fijado el Dios de Israel, de Abraham y de Moisés.

María acoges al reino que se hace pequeño en tu vientre, entre dudas y temores haces caso al Dios amigo que te cambia los proyectos.

Adviento es la espera apasionada de la esposa que siente la ausencia de su Esposo, que cuenta los minutos y segundos anhelando su pronto regreso.

Es una vigilancia tranquila del amor, quien ama espera, y adviento es el encuentro de dos corazones, dos historias, dos deseos, ¿Quién deseará más este encuentros? O tú que deseas amor, ternura y libertad o este Amor que desea inundar vida y colmar de gracia el universo.

¿Qué es la Esposa enamorada sin su Esposo?¿Qué es el corazón sin paz, ternura y consuelo? ¿Qué es un camino sin horizonte ? Y lo peor es andar sin compañero. ¿Qué sentido tiene tu soledad, si no está llamado a vivir solo?

Adviento es el Dios que llega, es la compañía más plena y verdadera. Es el Dios que se hace voz, palabra y sendero. Es el amor hecho niño, en la verdad que ahora empieza.

¡Qué paradoja! El Amor, que es la Palabra, guarda silencio. El creador del universo, se hace frágil y pequeño. El Esposo, que es la Luz, no aparece y deja dormir el mundo en tinieblas. ¡Silencio! ¡Oscuridad!

El que ama está en vela, como el médico a su paciente, como el amante a su amada, como la madre a su hijo, como mi corazón su sosiego.

Adviento tiempo de  corazón despierto, de los sentidos atentos, que ya viene, ya está cerca. Vivo la certeza de que llegará, pero no sé cuándo. Y por eso, vigila por todo lugar, a toda hora…¿ cuánto tiempo llevas esperando? perdida en las tinieblas en la soledad, en el desconcierto.

Es atención callada, y  en silencio  al que viene sin estruendos, solo le percibe un corazón que está quieto.

Es  el tiempo de caminar en profunda escucha de los sentidos más internos,:……

Para gustar del Adviento basta introducirse en el misterio de la oración de la contemplación para percibir el silencio y la oscuridad; la calma en la noche, pero hay que sumergirnos sintiendo lo que pasa en nuestro mundo, lo que pasa en nuestras comunidades  familias y en cada uno de nosotros. En esas nuestras cuitas interiores.

Muchas veces tenemos la impresión de estar solos, ¡muy solos!, ante el peligro. .¿Cuándo podré escuchar esa voz? …como la percibió Jesús “yo no estoy solo , mi Padre esta siempre conmigo” Jn 10,30.

En este último tiempo, ¿no parece estar nuestro mundo como dejado de la mano y el cuidado  de Dios?  Estas tan silencioso y callado que sentimos que no estás ante los ¡ maltratos de género, atentados  terroristas, muertes indiscriminadas, los migrantes que mueren en sus intentos por unos situación mejor, robos inseguridad! En nuestras tierras, en nuestras iglesias y comunidades sentimos la división, la falta de comunión auténtica… ¿Dónde estará nuestro Señor? Y Jesús dónde estás? Dónde el que viene, el que llega. A ser nuestro consuelo.

Si tú venida  es Gracia, ¿de dónde nos viene tanta desgracia?  Si ni nos entendemos a nosotros mismos: ¿Quién cambiará la pesadez  interior de nuestras envidias, nuestra ira, nuestra avaricia, nuestra pereza, nuestra lujuria? Hoy encontraremos suficientes razones para esperar al Esposo. Al Dios que viene tan frágil y pequeño….

Cuanto tiempo, cuantos años de oscuridad y de silencio, cuándo actuará Dios?

Ven por favor, ante largo tiempo de dolor, oscuridad y silencio, tiempo en el que maduran las promesas, en el silencio del adviento madura la espera, y confianza de su regreso.

Adviento es tiempo de maduración. Así como rehusamos la fruta todavía verde, o basura da en cámaras, pero tenemos la certeza de que pasado un tiempo llegará a sazón y estará “en su punto”, así ocurre con la venida de Jesús. Llegará en el momento adecuado, en ese instante en que será posible el más bello encuentro de Amor.  Como dice bellamente San Ambrosio “  Así es como te deseó Cristo, así es como te eligió. Abre la puerta, y entrará, pues no puede fallar en su promesa quien prometió que entraría. Échate en brazos de aquel quien buscas; acércate a él, y serás iluminada; no lo dejes marchar, pídele que no se marche rápidamente, ruégale que no se vaya”.

Esperar en fidelidad, en constancia, y mientras que el amor llega, no te duermas, no permitas que otro ocupe su lugar, no dejes tus responsabilidades, y mientras que llega estate en vigilancia Amorosa.

  Ma. Lucelly Calle Cárdenas VD.